¿Por qué nos reunimos en grupos los humanos?

Son muchas las razones por las que nos reunimos. Vamos a enumerar las más importantes:

  • Satisfacer necesidades:
    • Físicas.
    • De seguridad.
    • Sociales.
    • Del “yo”.
    • De autorrealización.
  • Satisfacer la atracción interpersonal.
  • Lograr unos objetivos parciales o metas en la vida que el grupo posibilita.
  • Seguir a un líder que ofrece garantías de determinados valores, intereses o esperanza de lograrlos.
  • Vivir un clima relacional que parece existir o posible de conseguir.
  • Encontrar una serie de actividades, programadas o programables en las que uno se pueda sentir a gusto.
  • Hacer nuestros los objetivos de un grupo concreto con el que nos identificamos.
  • Disponer de una serie de materiales y recursos que pueda utilizar.
  • Contar con la fuerza, prestigio social del grupo.
  • Realizar metas o actividades que la persona sola no pueda realizar.

Es decir, la persona pertenecerá al grupo que pueda satisfacer sus necesidades, que le ofrezca aquello que quiere o necesita. Se puede pertenecer a un grupo por simple diversión (en el grupo se realizan actividades lúdicas y de entretenimiento), por sentirse identificado con alguien (grupos de amigos) o con alguna causa (grupos activistas). El grupo puede ser un paso a seguir para conseguir ciertos intereses u objetivos, tanto de índole personal como laboral, o simplemente le ofrece a la persona la posibilidad de sentirse parte de algo.

¿Cómo se forma un grupo?

La creación de un grupo requiere un proceso y evoluciona desde el primer momento en que los individuos se reúnen. Esta evolución se puede explicar mediante la teoría psicosocial del grupo (Ayestarán, Martínez-Taboada y Arrospide, 1996). Esta teoría divide la evolución grupal en tres procesos: Interacción, identificación y distribución del poder en el grupo.

Proceso de la interacción social en el grupo:

La Interacción social en el grupo consiste en el intercambio de percepciones, ideas, sentimientos y proyectos que permite a los miembros del grupo construir percepciones, ideas, sentimientos y proyectos compartidos.

Proceso de la distribución de poder en el grupo:

La Interacción social tiene efectos diferentes sobre el grupo y sus relaciones con otros grupos según sea el proceso de distribución del poder en el grupo: En el caso de una alta jerarquización intragrupal, la interacción social conduce al reforzamiento de la identidad social del grupo y al reforzamiento del conflicto intergrupal. En cambio, en el caso de baja jerarquización intragrupal, la interacción social conduce a una permanente redefinición de las creencias, valores, sistemas de comunicación y normas de comportamiento. Se acentúa el conflicto individuo-grupo. Se cuestiona la identidad del grupo. Se favorece la definición y clarificación de las identidades personales, a través de procesos de comunicación que acentúan el intercambio de percepciones, ideas, sentimientos y proyectos individuales. Los conflictos interpersonales son el resultado de la competición por controlar el grupo. El aprendizaje en el manejo de estos conflictos intragrupales constituye el instrumento básico para el desarrollo de la identidad personal de los individuos.

Proceso de la identificación grupal:

Consiste en la autoidentificación de los miembros del grupo con las propiedades psicosociales que definen al grupo psicológica y socialmente. Los grupos institucionales tienen una identidad grupal, definida en términos de creencias, valores, sistema de comunicación y normas de comportamiento. Estos grupos tienen una historia anterior a la interacción interpersonal y los miembros del grupo, al integrarse en él, se ven obligados a asumir como propias las características que definen la identidad grupal. El reforzamiento de la identidad social supone la dependencia de los individuos con respecto al grupo. Sin embargo, cuando se introduce una fuerte competición interna en el grupo, sus miembros tienen la oportunidad de aprender a resolver de una manera constructiva los conflictos internos del grupo y acceder a una cooperación que desembocará en la conciencia de interdependencia.

La motivación.

La motivación es un tema central en cualquier esfera de actividad humana ya que en la empresa, en la vida académica o en el deporte, el rendimiento y los buenos resultados generalmente suelen asociarse al nivel de motivación que manifiestan las personas. El término motivación tiene sus raíces en el verbo latino movere, que significa mover. La motivación implica movimiento o activación, tanto es así que para describir un estado altamente motivado se utilizan términos como, excitación, energía, intensidad, activación. Sin embargo, a pesar de su importancia, a menudo la motivación se confunde con otros conceptos psicológicos e incluso existe cierta ignorancia de su significado real, de sus implicaciones y de cómo y de qué modo se puede motivar.

En la psicología moderna el término motivación se ha utilizado para designar la cantidad de energía y la dirección del comportamiento humano. Este concepto incluye una “dimensión intensiva” que se refiere al porqué las personas persistimos en determinados comportamientos invirtiendo en ellos tiempo y energía. Y una “dimensión direccional”, que indica a finalidad del comportamiento, es decir, por qué nos orientamos a uno u otro objetivo. Sin embargo, como Littman (1958) indicó “existen muchos y variados tipos de motivación”. La complejidad de este constructor queda bien indicada en la definición de este autor:

            “La motivación se refiere al proceso o condición que puede ser fisiológico o psicológico, innato o adquirido, interno o externo al organismo el cual determina o describe por qué o respecto a qué, se inicia la conducta, se mantiene, se guía, se selecciona o finaliza; este fenómeno también se refiere al estado por el cual determinada conducta frecuentemente se logra o se desea; también se refiere al hecho de que un individuo aprenderá, recordará u olvidará cierto material de acuerdo con la importancia y el significado que el sujeto le dé a la situación.”

La motivación en la vida del grupo.

Motivar, motivación, son conceptos muy importantes. Tanto para el conocimiento de sí mismo, y de los otros como para valorarse y valorar a los demás adecuadamente, es necesario conocer las motivaciones, las razones por las que se obra así.

En una sociedad, en un grupo de producción, donde sólo se busca la eficacia material, puede parecer que la motivación por la que se está en el grupo, por la que se actúa de determinada forma, no interesa. Importa la eficacia, la obra llevada adelante.

La motivación es un conjunto de factores dinámicos que determinan el comportamiento del individuo. Una buena motivación estimula la creatividad, la cohesión grupal, la permanencia en el estímulo, la valoración de los otros, la fidelidad al grupo y sus objetivos.

Hay factores que modifican la conducta de origen fisiológico, intelectual, afectivo, social, en íntima interacción. Las condiciones orgánicas actúan sobre el psiquismo de la persona y éste sobre el cuerpo. Las motivaciones son, muy a menudo, inconscientes y siempre complejas. No debemos descuidar el mundo de las motivaciones para llegar a descubrir las claves de las actitudes profundas de los que componen el grupo.

Quien asegura la motivación tiene las llaves de la conducta. Lo que ocurre es, que somos tan complejos y cambiantes, que resulta difícil mantener una trayectoria vital y de motivación. Y no es fácil analizar y regular los grados de motivación suficiente, ya que unas veces, la motivación ahonda sus raíces en realidades intelectuales y otras en realidades afectivas, cuando no en móviles más irracionales e instintivos.

La motivación debe ser objeto de seguimiento en todas las fases de la conducta de la persona y, de forma equiparable, de la conducta del grupo, a la hora de elegir-asumir, los objetivos, los contenidos, el método, las relaciones, la continuidad en procesos de acción o de formación. Es importante acercarnos a las personas, no sólo observarlas en sus fenómenos psíquicos y sus manifestaciones, sino también comprender el por qué de su obrar así, sus motivaciones.

Motivaciones fundamentales.

La mayoría de los autores convienen en la clasificación de los cuatro deseos básicos del ser humano. Son cuatro vivencias que constituyen los dinamismos profundos que mueven la conducta humana. En ellos radica, fundamentalmente, la posibilidad del progreso y funcionamiento de los grupos.

  • Seguridad.
  • Nueva experiencia.
  • Reconocimiento.
  • Respuesta afectiva.

Factores que inciden en las motivaciones.

Se señalan cinco elementos o factores que se dan en todo grupo y que inciden en las motivaciones, sea creando nuevas motivaciones, reforzando las que existen o cambiándolas por otras.

  • La intervención de cualquier autoridad en el grupo.
  • La atención-desatención a cada miembro del grupo.
  • El poder sancionador del grupo (gratificación-castigo).
  • La historia de cada uno y del grupo.
  • El futuro de miedos y esperanzas de cada uno y del grupo.

Sabido es que quien tiene la autoridad, habla, reprende, propone, calla, manda, etc. por algún motivo. Y quien es objeto de su intervención la recibe y reacciona de una determinada manera por diversos motivos.

Conocer y ser capaz de analizar estos factores, que nacen de una motivación, tienen una expresión e inciden sobre la motivación del grupo como tal y de cada miembro en particular, es de suma importancia para el animador/entrenador. Éste sabe muy bien que la conducta, las actitudes e intervenciones concretas, pueden variar si varía la motivación y él en el grupo, debe, entre otras funciones, saber motivar e incidir sobre las motivaciones de los componentes.

La intervención de cualquier autoridad en el grupo.

Quien ejerce autoridad en el grupo (animador, coordinador, monitor, moderador, líder, entrenador, jefe, etc) lo condiciona. Lo condiciona de forma consciente e inconsciente. Sea autoridad querida, aceptada, tolerada o todo lo contrario, nunca está en balde. Siempre produce reacción.

La autoridad, tanto la que detenta desde la institución, como la del que detenta desde el prestigio dentro del grupo, cuenta con una plataforma de poder mayor (a veces decisiva) que la del resto de los componentes, razón por la cual todos, animador y miembros del grupo, debemos tenerla en cuenta para el buen funcionamiento del mismo. Por ello presentamos algunas intervenciones que suelen darse con mayor frecuencia. El grupo sabrá valorarlas, ampliar el listado y medir los efectos en el mismo: en su conjunto, en cada individuo en particular y, si es el caso, en el individuo directamente afectado. Por ejemplo, en el grupo se reprende a uno por estar distraído. Esta reprensión repercute en el grupo, en cada uno de los miembros y, evidentemente, en el distraído

La atención-desatención a cada miembro del grupo.

Es un hecho ampliamente demostrado que toda persona o grupo descubre su identidad y construye su autonomía al sentirse valorado, útil y tenido en cuenta por los demás. La mejor recompensa a un comportamiento o actitud es el reconocimiento.

A partir de éste, el individuo o grupo adquiere confianza y seguridad en sí mismo y, como consecuencia, despliega capacidades, supera posibles complejos y surge la cohesión, el entusiasmo y la armonía entre los componentes del grupo. La desatención conduce a la infravaloración, al desinterés, al anonimato e incluso a la automarginación.

Entre los muchos signos de atención, enumeramos: la sonrisa, gestos de aprobación, preguntas, miradas, citaciones e interpelaciones. La desatención se muestra en la apatía, en la indiferencia, la ausencia, las miradas perdidas, en la colocación, en los gestos, en las posturas.

El poder sancionador del grupo (gratificación-castigo).

Cuando se busca reforzar una conducta en el individuo o en el grupo, nada tan eficaz como la gratificación y el cariño. Para despertar y potenciar una determinada conducta es necesario que la persona o grupo experimente el cariño y la recompensa. Algunos signos de gratificación: la sonrisa, la aprobación, las miradas, los gestos, una palmadita, las intervenciones.

Por otro lado, el grupo premia y castiga lo bueno y lo malo, o lo que juzga como tal. Y, a veces, lo que resulta grato, desagradable. Toma posturas conscientes o no frente al que o los que caen bajo el radio de acción de su condena, y lo expresan a través de miradas, gestos, tonos de voz, silencios, agresividades, posturas, desatenciones y, a veces, con la tortura moral y los castigos físicos.

El castigo puede ayudar a cambiar la conducta dentro del grupo, cuando aquel parece justo, necesario para vivir el progreso integrador porque se juzga positivo. O porque se teme la marginación o el aislamiento. El castigo conlleva a veces posturas de cerrazón dentro del grupo y a producir timidez, agresividad, complejo, infravaloración, marginación. Las sanciones-castigos tienen su raíz en mil situaciones o motivaciones: polarizaciones hacia normas, valores, estilos, intereses, miedos, fobias o enfados. El castigo así como lo presentamos, se da en todo grupo humano: clase, equipo, comité, familia, comunidad religiosa, hasta en la vida en pareja.

La historia de cada uno y del grupo.

El pasado está presente en el hoy del grupo de forma consciente o inconsciente. Siempre en acción. Siempre condicionado o empujado al cambio. Unas veces el pasado aparece en el grupo como experiencia gratificante, como iluminación de ideas, como prueba de la capacidad del grupo para superar las crisis y dificultades, de encontrar pistas o pautas, de asumir roles y aumentar perspectivas. Otras veces será la experiencia de fracaso, de crisis no controlada, de falta de ideas, de bloqueos, de rupturas. Todo esto lleva a vivir el grupo en mayor seguridad o no y por tanto en avance hacia el futuro en actitud de repliegue; en armonía y clima afectivo o en desconfianza y tensiones; en cierre mental a ideas y relaciones o en apertura a otras mentalidades y modos de vivir.

El futuro de miedos y esperanzas de cada uno y del grupo.

La persona y el grupo no sólo se miran en su aquí y en su ahora; ni sólo miran al pasado que, como sabemos, está tan presente, sino que también miran al horizonte del mañana del grupo. Y viéndolo e intuyéndolo, organizan sus ideas, estructuras, relaciones, objetivos, motivaciones; se prevén las consecuencias positivas o negativas de lo que somos y hacemos. Se camina siempre hacia el futuro gratificante de recompensas. Al menos del mínimo desgaste. Si no se ven ventajas para el futuro, nadie se embarca en el grupo o en unos objetivos concretos. El éxito es la mayor gratificación que ya se cultiva ahora. El castigo es el fracaso. El futuro aparece ya como una fuerza sancionadora.

En la vida de los grupos, las perspectivas de futuro marcan su funcionamiento, su cohesión, su estructura y método.

Motivación en el deporte.

En el ámbito de la actividad física y el deporte, la motivación es el producto de un conjunto de variables sociales, ambientales e individuales que determinan la elección de una actividad física o deportiva, la intensidad en la práctica de esa actividad, la persistencia en la tarea y, en último término, el rendimiento. Todas estas variables tienen influencia en la persistencia, intensidad y persistencia de la conducta deportiva, y a su vez interactúan entre ellas aumentando, manteniendo o disminuyendo esta conducta.

El grupo deportivo.

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Los grupos o equipos deportivos tienen características y estructuras que les dan un carácter especial, diferente al de otros tipos. Estas características especiales están originadas por la actividad que se lleva a cabo: la práctica de un deporte o de actividad física; y por el fin que se persigue.

Cuatro son los factores más importantes en el desarrollo de un grupo. La proximidad, la diferenciación, la similitud y el establecimiento de objetivos y recompensas grupales.

  • La proximidad física permite establecer vínculos entre sujetos. Las actividades físicas o deportivas permiten proximidad entre los componentes de un equipo o grupo, ya sean situaciones de juego u otras relacionadas: viajes, vestuarios, etc.
  • El sentimiento de unidad e identidad de un grupo aumenta con el grado en que se diferencia de otros grupos. Los uniformes, ritos y características únicas de los grupos son los factores que permiten a los equipos desarrollar su diferenciación de otros.
  • La similitud en cuanto a las actitudes, aspiraciones, compromisos y capacidades de los miembros de un grupo deportivo beneficia al desarrollo y cohesión de este. Las diferencias personales de etnia, nivel sociocultural y demás deben ser compensadas por las actitudes reforzadas por el entrenador que conduzcan al cumplimiento de los objetivos del grupo.
  • Los objetivos del grupo deben servir para que todos los componentes del equipo o grupo deportivo compartan la misma meta. Estos objetivos comunes y las recompensas asociadas son elementos que refuerzan la pertenencia al grupo.

Estructura del grupo deportivo.

Los aspectos estructurales de los grupos deportivos aparecen como resultado de las interacciones entre los miembros, en las primeras veces que se reúnen. Las percepciones de los miembros unos de otros y las expectativas en la ejecución del grupo también serán elementos que contribuirán a establecer estos elementos estructurales. Estos elementos son los roles y normas grupales. Son esenciales para que el conjunto de personas se convierta en un  grupo que funciona de forma eficaz.

Normas grupales.

Una norma es una pauta o conducta que requiere el grupo que sea cumplida, refleja un consenso de los miembros sobre lo que se considera aceptable. Los nuevos componentes del equipo aprenden cuáles son las normas grupales y adaptan su comportamiento a ellas para conseguir la integración.

Papel del entrenador.

La función del entrenador deportivo es algo más que simplemente enseñar un deporte. Tiene que ser capaz de cumplir en diferentes áreas de competencia. Se trata de un puesto que puede suponer una gran exigencia y dificultad.  Un buen entrenador ha de ser capaz de interactuar de forma adecuada con los deportistas a su cargo. Las principales habilidades psicológicas que ha de poseer un entrenador son: el liderazgo, la motivación y la comunicación (Balaguer, 1994:22). Mediante estas características su función será la de proveer un clima de equipo adecuado que permita a todos los miembros sentirse integrados en el grupo. Un clima adecuado permite que el equipo alcance las metas establecidas.

Evolución del grupo deportivo.

La formación de un grupo deportivo es un proceso evolutivo. Pasan por cuatro etapas hasta que el grupo queda establecido:

  • Fase de Constitución: Los miembros se familiarizan unos con otros y se determinan cuáles son sus papeles asignados. Se establecen relaciones entre los constituyentes del equipo. Cuanto mayor sea el sentimiento de pertenencia al grupo, más fácil será establecer líneas de comunicación con los compañeros.
  • Fase de Conflicto: El elemento característico en esta fase es le resistencia al control por parte del líder. Este papel es desempeñado generalmente por el entrenador. Los miembros del grupo y el líder establecen sus posiciones y papeles, lo que lleva a tensiones que será necesario tratar. La comunicación del entrenador con el resto del grupo será la herramienta más importante para resolver los conflictos.
  • Fase de Normalización: Una vez superadas las tensiones aparecen actitudes de apoyo y solidaridad entre los miembros del equipo. El grupo se cohesiona y trabaja junto para alcanzar los objetivos comunes.
  • Fase de ejecución: Los papeles están bien definidos y los miembros del equipo focalizan sus energías para conseguir el éxito común. Las relaciones entre los miembros están estabilizadas y los papeles aceptados. Los miembros se ayudan unos a  otros.

Bibliografía.

Aguilera, B. et al (1999). La alternativa del juego II. Editorial Los libros de la catarata. Madrid.

Ayestarán, S., Martínez-Taboada, C., y Arróspide, J. (1996). La teoría psicosocial del grupo. El grupo como construcción social (189-214). Barcelona: Plural.[Links].

Balaguer, I. (1994). Entrenamiento psicológico en el deporte. Editorial Albatros. Valencia.

Fritzen, S. (1999). 70 juegos para dinámica de grupos. Editorial Lumen. Buenos Aires.

Hostie, R. (1974). Técnicas de dinámica de grupo. Editorial ICCE. Madrid.

Pallarés, M. (1982). Técnicas de grupo para educadores. Publicaciones ICCE.

Soria, M. A., Verde, MÁS., y Cañellas, A. (2005). La animación deportiva. Inde.

Williams, J. (1991). Psicología aplicada al deporte. Editorial Biblioteca Nueva. Madrid.

Weinberg, R.S; y Gould, D. (1996). Fundamentos de psicología del deporte y el ejercicio físico. Editorial Ariel psicología. Barcelona